Cómo empezar un caso difícil

Un caso fácil suele dejarte colocar a alguien en los primeros minutos. Uno difícil está hecho para que no. En el archivo, el caso difícil mediano necesita doce pasos de deducción antes de poder colocar con seguridad a un solo sospechoso, y el más duro aguanta veintiséis. Durante todo ese tiempo nada está decidido, y el tablero puede parecer tan abierto como al principio. Ahí es donde la mayoría se rinde, y casi nunca porque se le haya escapado algo evidente.

Lo que te saca de ahí no es un truco, sino una rutina: un orden fijo para mirar el caso, de modo que los primeros diez minutos siempre den algo, aunque solo sea una lista de casillas tachadas.

1. Lee todas las pistas antes de tocar el tablero

Tienta empezar por el primer sospechoso e ir bajando por la lista. No lo hagas. En un caso difícil, la pista que sitúa a Anna suele estar escrita bajo el nombre de otro: «al norte de Anna», «en la misma habitación que Anna», «junto a la misma mesa que Anna». Lee el expediente entero una vez, incluidas las pistas sobre toda la escena, y fíjate en qué sospechosos aparecen en las pistas de los demás. El caso está construido alrededor de ellos.

2. Cuenta y luego ordena

Calcula, para cada sospechoso, cuántas casillas le dejan más o menos sus propias pistas. No hacen falta cifras exactas: «tres», «unas diez» y «casi todo el tablero» bastan. Después trabaja en ese orden, la lista más corta primero. Con un sospechoso de tres casillas posibles, cualquier eliminación hace el máximo daño, y un sospechoso cuya pista solo lo relaciona con otro no se moverá hasta que ese otro lo haga.

Usa las notas a lápiz para las listas cortas. Un toque breve deja una nota sin colocar a nadie, y marcar las tres casillas posibles de tu sospechoso más limitado hace visible la siguiente eliminación en el momento en que ocurre.

3. Mira las líneas

Antes de meterte más en las pistas, recorre el tablero buscando estructura. ¿Qué filas o columnas tienen solo una o dos casillas abiertas porque los muebles bloquean el resto? ¿Cuáles de tus sospechosos de lista corta comparten las mismas dos filas? Los casos difíciles suelen abrirse por las líneas, no por una pista: una pareja de sospechosos que bloquea dos columnas, o una fila con una sola casilla libre que arrastra una columna. Los artículos sobre líneas bloqueadas y sobre la casilla libre explican ambas cosas.

4. Después, las habitaciones

Si las líneas no dan nada, pasa a las habitaciones. Las pequeñas son las más valiosas: un trastero de dos casillas de ancho admite como mucho dos personas, y solo en diagonal. Pregúntate, ante cada pista de compañía —sola, con un hombre, con alguien con gafas—, qué habitaciones podrían cumplirla. Las pistas sobre toda la escena también van aquí: «ninguna habitación estaba vacía» en un plano con tantas habitaciones como sospechosos significa que cada habitación tiene exactamente un sospechoso, una afirmación muy fuerte en cuanto la ves.

5. Da otra vuelta

Una pasada de la rutina rara vez coloca a alguien en un caso difícil. Tacha casillas. La gracia es que siempre tacha algo, y cada casilla tachada es un motivo para dar otra vuelta: primero las listas cortas, luego las líneas, luego las habitaciones. La primera colocación, cuando llega, suele desencadenar varias más seguidas, porque colocar a alguien vacía de golpe una fila y una columna enteras.

Y cuando de verdad te atasques, el ayudante de pistas del juego explica en una frase el siguiente paso que daría el solucionador, sin colocar a nadie por ti. Usarlo una vez no es hacer trampa: es así como se aprende la rutina.

Casos difíciles que más resisten

Los casos difíciles del archivo en los que la primera colocación llega más tarde, justo para los que sirve esta rutina:

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